23.7.17

Más allá del bien y del mal (versión vacaciones)


¿Se mueven mis ideas a la velocidad de mi cuerpo o es al revés?
Pruebo recorriendo este camino angosto. 
¿Ocupa el pensamiento un lugar fuera de mi? ¿y un tiempo?
Revoleo palabras en todas las direcciones
pero, ¿desde cuándo una palabra dice más que un silencio?
Me callo, o juego a callarme.
Mientras, las preguntas me hacen cosquillas 
como si de adentro mio fuera a salir
esa mariposa, que ahora me señalás.

Me dedico a contar para adentro,
contar es mi especialidad:
1 hoja con forma de corazón busca la luz del sol
1,2,3 pinos cubren la tierra de pinocha
1 anécdota interrumpida
y vos diciendo que el mal existe.

Tu afirmación es un misterio para este bosque 
que se nos cae encima con el paso de las horas
-¿que el mal existe, decís?
-¿que no puede ser malo algo que no tiene voluntad?
-¿que malas son las acciones? ¿y las consecuencias de las acciones?
-¿que lo malo depende?
-¿malo para quién? ¿malo qué?

El cuerpo, la carne, los placeres mundanos, la Razón, el intelecto, la contemplación, el pecado, la culpa, las mujeres, el amor, el poder -que todos quieren pero temen-,el individualismo vuelto religión, la paz -que no existe cuando hay necesidad- la felicidad de algunos o de todos. La patria, la matria, la naturaleza, el mundo compartido.

Todos buenos, todos malos, todos todo.
Brindemos por eso y por lo que haya más allá.

27.6.17

El verano que siguió al otoño


El deseo es, en mí, un invitado que juega al intruso;
por eso tardo algunos días en percibir su llegada.

Poco a poco habita mi cuerpo, 
lo recorre en sus pliegues más ocultos
y se ubica, finalmente, detrás de mi piel.

Desde allí me empuja y cambia su juego.
Ahora es pájaro.
Y mientras crece va extendiendo sus alas, 
empuja mis órganos.

Yo no sé cómo es que trae tanta vida en su interior,
ni entiendo aún cuál es su alimento.

Sólo sé que un día eligió atravesar mi piel 
y guiarme suavemente hacia otro pájaro;
el que habita en tu piel,
y se escapa por tus manos.


16.5.17

Aire y Tierra


El péndulo te guía
no lo fuerces
ni te adelantes
escuchá,
observá, 
comprendé

que la vida no fluye cuando vos querés, 
que tu voluntad es minúscula
cuando abajo hay precipicio 
y arriba está la inmensidad del universo.

Y qué difícil es creer
sobre todo, en una,
si siempre nos estamos escondiendo
atrás de la ciencia, 
los manuales,
los otros...
qué difícil es saber que somos parte de esa vida
que podemos sentirla
que tenemos todo para jugar con ella
saltar con ella
volar con ella.


Cuando decidamos dejar de decidir
como si estuviéramos solos
y empecemos a ver
que lo que mueve y lo movido son la misma cosa
y que los otros no son anclas
sino hamacas,
amaremos.

5.4.17

...

Los meses transcurrían inevitables,
como todo lo que respira.
Las hojas caían,
las pisaban, las embarraban,
los niños las rescataban para sus trabajos escolares
lograban así una muerte digna, honorable.

Un día alguien pensó que todo estaba mal
que no se podía andar por la vida así nomás,
transcurriendo, cayendo...
que había que animársele al aire
contradecirlo,
abrir bien los ojos y dejarse atravesar por él
sin mediación,
llorando lágrimas para no secarse.

Al día siguiente, entonces,
el pensamiento siguió a la acción
o la acción al pensamiento, creo que fue así,
y todo fue muy bello,
y muchos acompañaron a alguien
¿a quién no le gusta sentir la brisa en la piel?
¿a quién no le gusta andar por ahí recolectando historias
que luego contará a otros?

Luego de compartir brisas durante varios años,
alguien quiso pedirle más al aire,
pidió viento,
y lo encontró.
Un viento cálido, casi caluroso
que girando en espirales intensos
desafiaba a los demás a levantar vuelo.
Entonces alguien voló
voló alto, rápido
recorriendo esas partes de las montañas
que nunca visitarán la hojas caídas de los árboles.

Así creyó que el verano era eterno
y buscando sostener el vuelo,
seguir al viento en su camino,
se sintió cansado
de un cansancio anterior.
Vino a su mente el recuerdo
de esos días en que todo estaba mal
en que se andaba por la vida así nomás
y algo le pareció extrañamente parecido
y allí donde todo se movía tan rápidamente
se vio también transcurriendo, cayendo...
Fue por eso que un día cualquiera
en que nada había sido planeado

Suspendió sus movimientos,

sus intenciones,

se dejó (no caer, sino) ser.

Y ahí, en ese instante,
en que recibió al mundo en toda su piel
vio,
rió,
amó.